



El ensayo de resistividad térmica de suelos permite determinar la capacidad del terreno para conducir o disipar calor. Este parámetro es esencial en proyectos que involucran cables eléctricos subterráneos, sistemas de puesta a tierra, aplicaciones geotérmicas y ductos enterrados, ya que una resistividad elevada puede provocar sobrecalentamientos y comprometer la seguridad y durabilidad de las instalaciones.
La medición se realiza in situ, utilizando un equipo que aplica calor de forma controlada al suelo y registra su respuesta térmica. Con esta información es posible:
-Evaluar la idoneidad del suelo para instalaciones eléctricas y energéticas.-Determinar la necesidad de tratamientos correctivos, como rellenos térmicamente estables o mezclas especiales.
-Optimizar el diseño de sistemas de disipación de calor y garantizar su desempeño a largo plazo.Gracias a este ensayo, ofrecemos un diagnóstico preciso que mejora la seguridad de las instalaciones y contribuye a la eficiencia energética de cada proyecto.